The Hives
Ayer nos fuimos Pedro, el Rana y yo a ver a The Hives a La Riviera.
Solo puedo decir una cosa. ¡Qué caña!
Ayer nos fuimos Pedro, el Rana y yo a ver a The Hives a La Riviera.
Solo puedo decir una cosa. ¡Qué caña!
Que ya sea primavera y que la luz inunde cara rincón, anima al más pintado a salir a la calle al terminar la jornada laboral (SIC!). La ciudad se llena de terrazas, espectáculos callejeros, mangas cortas, pantalones cortos, faldas cortas,gafas de sol,… Las caras se vuelven más amables, sonrientes. Todo se hace más cómodo, más liviano.
Yo mismo me encuentro mejor. Me apetece salir, divertirme y rodearme de la gente que me quiere. Y hacer cosas nuevas. Y conocer nuevos sitios, nuevas amistades, nuevos intereses. Tengo la sensación de que con la llegada del buen tiempo todos nos transformamos. Algunos (muy pocos) en monstruos por causa de las temidas alergias. Otros (la mayoría) en las mejores personas que nos podemos imaginar.
Y yo… Yo vuelvo a la vida activa. Y para celebrarlo me voy hoy al Círculo de Bellas Artes de Madrid a ver pinchar a mi colega Helen. Nos reuniremos todos y arrasaremos con el surtido alcohólico de la barra libre que nos han prometido. Os animaría a venir, pero el acceso es por rigurosa invitación. Así que mejor voy yo y os lo cuento.
El fin de semana fue bastante completito. Hubo de todo: regalos, cenas ricas,
“jamonsito”, pokemon, pizzas argentinas, mojitos, música, conciertos, frikismos, movimiento “sesuarl”,… No faltó de nada.
El jueves celebramos, con un retraso de tres pares de narices (psíquico y en el tiempo) el cumpleaños del Richard. Cenamos de lujo (merluza a la Rucito), postreamos de muerte y regalamos fantásticamente (que es lo que en el fondo nos gusta).
El Richard con sus regalos
El sábado nos fuimos a Majadahonda a casa del “negro” a conocer, después de mucho tiempo deseándolo, a sus hijos. Ni que decir tiene que Manuelita fue la estrella de la noche con sus zapatos de tacón y su varita mágica.
¡Qué lindo!
Alejito también disfrutó de sus regalos de pinta y pega. Tanto, que hasta le regaló a la Helen un dibujo de un murciélago que, envidia cochina, ya lo quisiera yo para mí.
¡Pokemon!
Tras ponernos como “chanchos” y calzarnos como animales, nos dirigimos a la Sala Caracol para vibrar con las Darky Nenas en un espectáculo sin precedentes. Nos dejaron a todos con la boca abierta (a algunas más que a otros).
Me miro en el espejo y soy feliz
Al acabar el concierto, gracias al ahorro energético y a las combinaciones mágicas del reloj, nos dieron las 5 de la mañana y pensamos que mejor irse a casa para disfrutar de una tarde de domingo de relajo, cama y peliculismo. Que yo no sé a vosotros pero a mí estos cambios de hora me trastocan que es una barbaridad. Y uno ya no tiene edad para grandes excesos.

No he salido en todo el fin de semana. Bueno, miento. El viernes fuimos todos (Clara, Iñaky, Maiky, Pedro, Tania y Andrés) a ver una de las siempre estupendas sesiones de McPérez en el Café La Palma.
Ahí se terminó todo mi fin de semana.
El resto del tiempo lo he dedicado a estudiar como un poseso. Tras instalar (hace una semana) Logic Studio en mi mac no encontraba el momento de sentarme a, capítulo tras capítulo, desentrañar todos los secretos (que son muchísimos) de esta impresionante suite de composición, edición y producción musical.
Aprovechando que no había nadie en casa, dediqué las 48 horas de soledad a empaparme de conceptos, atajos de teclado, menús, plug-ins, instrumentos, loops y demás… Creo que, de lo estudiado, he asimilado más bien poco. Pero no importa. Ya he conseguido familiarizarme con el entorno de trabajo. Ahora viene lo bueno.
¿Estará preparado el mundo para mis futuras composiciones musicales? Agarraos donde podáis, que allá voy.