Debate o debacle.

El candidato...

¡Atención, pregunta!: Después de ver la tele esta noche, ¿alguien es capaz de identificar en este documento gráfico al candidato a ser nuevo presidente del Gobierno de este país (que no se dice este país, que se dice Ehpaniiiiiiiiia).

¡Odio Perú!

Repite conmigo: ¡Odio Perú!, ¡Odio Perú!, ¡Odio Perú!, ¡Odio Perú!, ¡Odio Perú!,…
Tras veinte días de incertidumbre hoy, finalmente, he recibido la factura telefónica de Vodafone. No es que me interese especialmente, ni que me pase todos los meses mordiéndome las uñas delante del buzón a la espera del cartero, ni que me preocupen mis acciones (¡Ja!), ni que el mundo de la telefonía no me deje dormir.
Os pongo en antecedentes. Desde el verano pasado (mes más, mes menos) he podido jactarme de ser uno de los flamantes y súper satisfechos poseedores de un iPhone. Todo eran maravillas y “Ohhhhs” y “Ahhhhs” de mis conocidos cuando se lo mostraba. Estaba encantado, vamos.
Pues bien. El 27 de diciembre de 2007 un desalmado (por decirlo finamente) me lo sustrajo sin yo darme cuenta. Cuando lo eché en falta y pude desactivar la tarjeta pudieron haber pasado más de dos horas.
He ahí el motivo de mis ganas de recibir el recibo. Por un lado, estaba ansioso por saber cuánto gasto a mi línea había causado ese ≠#≠÷@|¬@||. Por otro, esperaba poder saber (indagando en el destino de sus llamadas) su nacionalidad.
A juzgar por el título del post y por la imagen adjunta, os podréis hacer una idea de lo segundo. En lo que respecta a lo primero, me debió tocar el peruano bueno: ¡¡solo se gastó 1 euro y medio!!.
Como poco, insólito.

PD: Yo me cago en todo, pero mi cuenta bancaria respira tranquila.