Memoria colectiva

Disquete de 2,5″
Ahora que trabajo en Lola siento como que estoy más al tanto de ciertas cosas. A lo mejor es una impresión subjetiva pero me doy cuenta de cosas y pienso en ellas mucho más que antes.
Pongamos por caso el tema de la memoria colectiva. Nunca lo había pensado antes, pero cierto es que el público potencial de ciertos productos tiene una especie de fijación con ciertas marcas que les lleva a identificar todos los roscos de bizcocho (bañados de azúcar o chocolate) como Donuts, a todos los chocolates en polvo como Cola Cao,…
Hoy, mientras fumaba un cigarrillo en un descanso, escuché una conversación telefónica de una transeúnte que hacía referencia a una entrega de documentación en papel y en “disquete”.
Disquete. ¿Cuántos años hace que ha dejado de utilizarse ese tipo de soporte en la informática de usuario y de empresa? ¿Se venden todavía? ¿Cuánto cabía en un disquete? ¿Hay algún ordenador actual que todavía lleve disquetera? La interlocutora, evidentemente, se refería a un CD, DVD, disco óptico, memoria USB o cualquier otro dispositivo de almacenamiento en boga por estos lares.
Es realmente sorprendente cómo los nombres de las cosas se nos quedan en la cabeza. No sé si es nostalgia, ignorancia o memoria colectiva.
En mi caso, evidentemente, es añoranza. Morriña de aquellos tiempos en los que había que cambiar de disco para avanzar en un juego, cortar los archivos para que cupiesen en varios soportes, de agujerear la carcasa de plástico para “engañar” al ordenador haciéndole creer que el disco era de alta densidad, en los que el sistema operativo cabía en 1,4 Mb,…
Desde aquí lanzo la iniciativa de que formemos una plataforma por la vuelta del disquete. Lo tiene bien merecido, ¿no?

Oda Germánica

Germánico, Germánico
como tu otro no hay
¿donde están los pantalones de sky?

Germánico, Germánico
nariz rosada, mirada turbia
las irlandesas se masturban

A hibernia llegaste
buscando Juan Pardo’s Castle
y recogiendo vasos
a Steve Jobs te encontraste

La factura del teléfono es cara
mas no quisiste pagarla
verde vómito en la manzana blanca
¡menuda metáfora!

Aparta de ahí

Me da miedo tu colilla.
Siempre he sido desafortunado con las mujeres. Las que no me han dejado, me han puesto los cuernos, me han marcado físicamente (y no es broma), me han dejado plantado, no me han hecho ni caso, ni siquiera me han mirado,… Hombre. Lo cierto es que nunca he sido lo que vulgarmente se conoce como un “figurín”, una belleza o algo similar.
Es lo que tenemos los feos. Por mucho que Los Sírex se empeñasen en desearnos la muerte porque, según ellos, les quitábamos las chicas que “tienen mucha vista”, la realidad es mucho más cruda. No nos comemos un “rosco”. Y eso lo sabe hasta Almenábar.
Sin embargo, para mi sorpresa, hoy Siren me ha dedicado una hermosa frase. Quizá lo más bonito que una mujer me haya dicho en los últimos tiempos.
Recogiendo los restos de la suculenta cena que amablemente nos ha proporcionado Mari Carmen (deliciosas pechugas de pollo en escabeche), me apuro a recoger las migas de la mesa bayeta en mano y cigarrillo en la boca. En el camino del fregadero a la mesa me cruzo con Siren. Me mira seriamente, se desplaza a mi derecha y me dice en un tono entre amenazador y melindroso:
- «¡Aparta, que me da miedo tu colilla!».
Me quedé conmocionado. Eso no se lo dicen a uno todos los días, ¿no?.

El reto Sugus

Ahora llega lo jodido… ¿Está bien escrito mi anterior artículo? ¿Cuál es el plural de ’sugus’? Se admiten teorías.

CONSIDERACIONES A TRATAR:

¿De qué idioma es ’sugus’? ¿De qué genero es ’sugus’? ¿Cuál es el nominativo plural de ’sugus’? ¿Se puede declinar un ’sugus’?

Se sorteará entre los acertante un viaje a la sede de la R.A.E., donde el ganador o ganadora será recibido o recibida en audiencia (o audiencia) por Don Pérez y Reverte, quien le/la/lo/selelé tratará con un tono entre chulesco-barriobajero y literato-condescendiente.

De la serie “pa culto, yo”. Hoy, ‘metorito’

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¿Y qué? Yo de niño decía ‘pistina’. Mi familia no me daba convencido de lo contrario y finalmente me persuadió una amiga de mi hermana mayor con la promesa de una bolsa que contenía un número de Sugus que hasta a un niño glotón como servidor le parecía infinito. Sobra decir que la recompensa nunca llegó.