Comenzando el periplo

El antihéroe japonés por excelencia.

Mañana es el gran día. A las 17:30 de la tarde comenzará un viaje que, tras miles de kilómetros a las espaldas, me llevará diréctamente (más o menos) a casi el otro extremo del planeta. Estoy algo nervioso, pero lo cierto es que ya tengo la mente más allí que aquí. No veo el momento de llegar y pasear por las calles de esa macro-urbe que es Tokyo.
Sé que será difícil, pues muchos millones de personas viven allí, pero espero encontrarme (o quizá quedar para un café o un helado) con Suppaman. Llevo muchos años esperando por ese encuentro.
Os iré informando de los progresos. ;-)

7 días

El desayuno de los campeones

En una de las más famosas películas del reciente cine de terror japonés, Ringu de Hideo Nakata, una cinta de vídeo es la causa de una serie de misteriosas y horribles muertes. Todo aquel que visiona su contenido recibe una llamada telefónica en la que una sibilante voz le comunica el período que falta para que la fatalidad caiga sobre ella o él.
“Siete días” es la frase que se escucha al otro lado de la línea. Y ese es, exactamente, el tiempo del que dispone para resolver el misterio la reportera Reiko Asakawa (Nanako Matsushima), que se ve envuelta en este misterio tras la muerte de su prima Tomoko (Yuko Takeuchi).
“Siete días” es la frase que más voy a repetir yo en el día de hoy. Y no es que esté prediciendo la muerte de nadie, ni que me quede una semana para perecer agónicamente por causa de una maldición. Es que hoy, precisamente hoy, falta solo una semana para iniciar mi periplo por el país del sol naciente, cuna del sushi, del sake, de los samurais y las geishas y, como no, de las películas de Kurosawa e Hideo Nakata.
El anillo se cierra.

Three Wisemen Syndrome

¡Y no tengo ojeras!.

Hoy me he levantado más rápido de lo normal. Casi como si tuviera ganas de venir a trabajar. ¡Falso!. De laborar nunca se tienen deseos. Lo que pasa es que llevo varios días intranquilo, durmiendo poco y despertándome varias veces durante la noche.
Cuando la mayoría de la gente se sobresalta en medio del sueño y lo pierde es, fundamentalmente, porque tiene o ha tenido una pesadilla. Yo no. Lo que a mí me pasa es lo que se podría denominar “Síndrome Reyes Magos”: como un niño en la noche de Reyes no puedo dormir, pero no por los regalos, ni por ver a Melchor paseando en capa por el pasillo de mi casa,… sino de los nervios que me produce el próximo viaje a Japón.
A las 4 de la madrugada abro los ojos y pienso cómo será y lo que voy a hacer. Y cuando estoy solo, delante del ordenador, o comiendo, o leyendo, o no haciendo nada de repente me asaltan unas enormes ganas de reírme. Y como un tonto tuerzo la boca y dejo escapar una risa minúscula, no sea que me oigan y piensen que estoy majareta.
¡Que no!. Que no estoy tarado. Que es que lo de pisar otro continente (el tercero, ya) me pone tontito. Cosas de la edad, supongo.

Me gustas murciana…

¡Murcia qué hermosa eres y qué calor das!

Finalmente he conseguido llegar a casa. Me ha costado, pero por fin estoy en mi sillón, disfrutando de unos minutos de relax y rememorando lo mejor de estas últimas vacaciones.
He de decir que me lo he pasado muy bien, que Murcia es un sitio estupendo, que las murcianas y los murcianos son súper majos, que el clima es envidiable, que mi family está estupendamente y que todo me ha sabido a poco. Mejor. Así tendré que volver.
Para aquellos que quieran ver un pequeño documento gráfico de lo que allí se vió y pasó, por favor dígnense hacer click en este enlace: Vacaciones murcianas.

PD: ¡Nervios!. Próxima parada Japón.

Aeroplanos

Borne da Lâmpada. Cork. 05-06-2006.

Estos días estoy algo raro. No sé. Inapetente, agotado, apático. Como es de rigor en estos momentos de sensibilidad, uno se refugia en actividades anti-sociales. El cine es una de mis favoritas. Esta semana he recuperado del olvido dos obras maestras del manga (que para algo me voy a Japón, oiga): Porco Rosso de Hayao Miyazaki, maestro de maestros de la animación nipona, y Steamboy de Katsuhiro Ôtomo al que todos recordaréis por Akira.
Las dos abordan el tema de la aviación desde un punto de vista distinto. La primera (mi favorita) presenta a un cerdo piloto de hidroavión en la italia de Mussolini. La segunda. más fantástica, narra las aventuras de un joven inventor en la Inglaterra de finales del siglo XIX.
Aviones. No paro de pensar en ellos. Especialmente ahora que, en poco menos de un mes, voy a utilizarlos varias veces para vacacionar, para conocer lugares nuevos y para ir, como siempre he deseado, al otro lado del mundo.