Ayer, y por cortesía de Lola (Aitzíber, Jorge, os debo unas copas por el buen ratazo que me hicisteis pasar), acudí en compañía de un par de compañeros de trabajo (Moli y Olivera) al partido Real Madrid – Athletic de Bilbao.
Teníamos asientos en el área VIP (incluyendo la butaca, bebidas y catering) y, como no podía ser de otro modo, disfrutamos de un gran evento deportivo. El Madrid sufrió pero goleó a los “leones” (5 a 1 al final). Pero la mayor tensión estaba en los transistores que poblaban las gradas y que lanzaban noticias esperanzadoras desde Sevilla.
Todo quedó en “agua de borrajas” con la victoria culé pero el Madrid sigue a un punto y “la esperanza es lo último que se pierde”.
Lo pasé en grande. Hacía más de una década que no acudía al Bernabéu y la experiencia me encantó. Lo recomiendo a todos.
Esperemos que se repita.
Fútbol
Ayer, y por cortesía de Lola (Aitzíber, Jorge, os debo unas copas por el buen ratazo que me hicisteis pasar), acudí en compañía de un par de compañeros de trabajo (Moli y Olivera) al partido Real Madrid – Athletic de Bilbao.
Teníamos asientos en el área VIP (incluyendo la butaca, bebidas y catering) y, como no podía ser de otro modo, disfrutamos de un gran evento deportivo. El Madrid sufrió pero goleó a los “leones” (5 a 1 al final). Pero la mayor tensión estaba en los transistores que poblaban las gradas y que lanzaban noticias esperanzadoras desde Sevilla.
Todo quedó en “agua de borrajas” con la victoria culé pero el Madrid sigue a un punto y “la esperanza es lo último que se pierde”.
Lo pasé en grande. Hacía más de una década que no acudía al Bernabéu y la experiencia me encantó. Lo recomiendo a todos.
Esperemos que se repita.