De rodríguez sobre la ola
Estoy de “rodríguez”. Solo en casa como un Macala Culín cualquiera tratando de disfrutar del poco tiempo libre que el trabajo y la vida social me permiten. Ni que decir tiene que echo un montón de menos a Claris pero, mirándolo por el lado bueno, aprovecho la soledad del hogar para empaparme de todas esas películas y series que tengo aparcadas en mi sección particular del disco duro.

Además, y gracias al Nevero, últimamente me estoy zambullendo de cabeza en las nuevas tecnologías de Google. Aunque no lo termino de entender muy bien, lo de la ola tiene bastante buena pinta y posee algunas características realmente impresionantes. Lo único malo es que es una nueva pestaña del navegador a la que prestar atención. Y eso me da una pereza…
¡ACTUALIZACIÓN! Acabo de recibir 8 invitaciones para lo del güeif de Google. ¿Alguien quiere?
En cuanto a lo de las películas en la categoría de “por ver”, esta semana he comenzado con Moon. La dirige Duncan Jones, hijo de David Bowie (porque te lo dicen, que si no, ni flowers de quién era ese tío) y cuenta con la actuación magistral de Sam Rockwell y Kevin Spacey (en la voz de Gerty). El argumento se resume en esto: la tierra se abastece energéticamente de un mineral obtenido de la superficie de la cara oculta de la Luna. Ahí se encuentra confinado por tres años Sam Bell, un histriónico minero-astronauta al que quedan dos semanas para terminar su periplo lunar.
Me parece un film estupendo. Sólido y sobrio. Con una ambientación muy al estilo “Alien, el octavo pasajero” y una trama con tintes filosóficos y psicológicos (en una línea muy remotamente emparentada con la maravillosa “Solaris” de Andrei Tarkovsky) huye de efectismos para sembrar la duda existencial en la mente del espectador. Muy recomendable.
También he visto (para bajar un poco el nivel) Star Trek, la del 2009. En fin. Muy sosita, pero creo que me ha reconciliado con esta saga a la que, durante mil años, consideré un tostón.
Además, me he tragado (y seguiré haciéndolo) varios capítulos de series como Fringe y Heroes, pero lo que estoy deseando de verdad es volver a vibrar con Diana, Donovan, Julie y demás en el remake de V.
Que estoy que no paro, vamos.
Para terminar de rematarla, en cuanto a la vida social, hoy tengo un mini evento. Pero de eso no puedo hablar… Al menos hasta dentro de unos días.
Y paro ya. Que me estoy yendo por las ramas y aún me queda mucho por visionar.
Chao, pescaos.
Irlanda
Ya estamos de vuelta de nuestra escapada irlandesa. Hemos hecho de todo: visitar a Germánico, beber cerveza, viajar por el país, mojarnos, ver a Juanma y a Estefi, beber hot whisky, disfrutar de hermosas puestas de sol, ver ruinas prehistóricas, visitar a Josito, reencontrarnos con Sebastian y Natalia, conocer a Dogo, volvernos locos en el Penneys, pasear, comer, comprar,… ¡UPS! También vimos a madrina y a Pilar que visitaban el país como nosotros. (Aclaración propiciada por la propia madrina… ¡Sorry!)
Aquí os dejo con algunas de las fotos de las mini vacaciones. Para que os muráis de envidia y las disfrutéis.
The Honeckers+Pelle Carlberg+Lacrosse
Ir a un concierto en que uno de tus colegas y compañero de trabajo telonea a una banda de las que te gustan es un auténtico placer. Si además a ello le añades que, por sorpresa (al menos para mí, que no me lo esperaba), hay una actuación extra pues… la cosa ya alcanza los límites de lo inmejorable.
Salieron The Honeckers y abrieron fuego. Aún con ciertas limitaciones (el instrumental no estaba completo y al baterista le faltaban elementos) lo hicieron con calificación sobresaliente. Era la primera vez que yo los veía subidos a un escenario y el pánico de una Sala Sol llena no les invadió, dejando pinceladas de un excelente buen hacer y unas tablas dignas de los más curtidos. Temas instrumentales combinados con canciones de dulces voces nos dejaron con ganas de más. Pero la realidad les arañó demasiados minutos de su actuación. Una lástima.
Y en esto llegó Pelle Carlberg (la sorpresa de la noche). Acompañado del instrumentista más asombroso que haya visto nos obsequió con excelentes temas de pop de esos que solo los suecos de Labrador saben reconocer. Guitarra acústica, bajo, caja vertical, armónica, maleta,… toda una orquesta para solo dos personas que nos hicieron gritar a voz en cuello sus estribillos más pegadizos y facilones.
Lacrosse llegaron, vieron y vencieron. Es la enésima vez que actúan en España. La millonésima que se pasan por Madrid. Y no por ello dejaron de meterse al público en el bolsillo. Tienen tablas para rato y un grupo de acólitos que les siguen, les corean y les aplauden a rabiar. Además siempre se agradece que te halaguen y te digan que eres la mejor asistencia que hayan tenido nunca. Si a eso le unes los trallazos pop con que nos deleitaron pues, ¿qué queréis que os diga?. Me encantaron.
Finalmente, cuando ya todo había terminado y nos íbamos, no pude dejar pasar la oportunidad de felicitar a Pelle Carlberg y, ¿porqué no?, de sacarme una foto con él. Guapos, ¿no?.
Tonari no Totoro
Paseando por Martín de los Heros Helen, Clari y yo nos quedamos con cara de bobos (más Helen y yo) al descubrir que estaban programando en la sala “Renegro” la que la revista Time Out proclamó como la mejor película de animación de la historia: Mi vecino Totoro.
Dirigida en 1988 por el maestro japonés Hayao Miyazaki narra la historia de un profesor universitario y sus dos hijas que se mudan a una casa vieja en el campo. Allí descubrirán la existencia de fantásticas criaturas que no todas las personas pueden ver.
Poco más hay que decir al respecto de la película. Es una auténtica obra maestra recomendable (y recomendada) para todos los públicos en la que la siempre prolífica mente de Miyazaki derrocha originalidad, colorido, sobriedad, inteligencia, ingenuidad y un sinfín de calificativos positivos.
La pregunta del millón es ¿porqué la están poniendo, después de dos décadas, de nuevo en nuestras salas de cine? La taquillera no supo responderme, pero no hay nada que se resista a mi curiosidad desmedida.
Buceando por internet descubro que la productora Aurum se ha hecho, después de intensas negociaciones, con los derechos de todo el catálogo de animación de Studio Ghibli. Un enorme aplauso por esta iniciativa.
Ahora solo espero poder ver todas las producciones de éste maravilloso estudio en pantalla grande. Por pedir que no quede.







































