Las vacaciones. Conciertazo.
Hemos vuelto de vacaciones. Ha sido fantástico por todo lo que durante una semana hemos visto y hecho: el concierto de Raphael, la visita a Barcelona, la escapada al Cap de Creus, Cadaqués, las calas, el buen tiempo,… Pero lo primero es lo primero.
La cita inicial y, quizá, la más importante fue el concierto del artista de Linares.
¿Qué comentar? Estoy convencido, sin dudarlo, que fue el mejor concierto al que asistí en mi vida. Ni el paso de los años, ni las enfermedades, ni las operaciones pueden detener a este torbellino que durante dos horas y media y sin ningún tipo de descanso (a ver quién es el guapo que aguanta ese ritmo) desgrana uno a uno todos sus grandes éxitos (Cuando tú no estás, Digan lo que digan, Estuve enamorado, Mi gran noche, Qué sabe nadie, Digan lo que digan, Yo sigo siendo aquel, Yo soy aquel, Escándalo,…) para deleite del público.
Canta como nadie, se mueve por el escenario como pez en el agua, conecta con los asistentes a los que tiene entregados de principio a fin, homenajea a los clásicos (Marieta, la más grande, Mercedes Sosa), rompe espejos, encandila con su baile,…
El artista integral.
El Santo…

…u onomástica. Como prefiráis.




























