Desde el viaducto

Desde el viaducto. Madrid. Marzo 2008.

Hace mucho que no posteo nada. Más que nada por falta de tiempo. El trabajo me ocupa todos mis momentos y, los pocos que me quedan de asueto, los empleo en hablar de y en planificar mi próximo viaje a Buenos Aires para el que queda poco más de una semana. Los nervios empiezan a florecer.

PD: Para aquellos que piensen que me había tirado por el viaducto… lo único que tiré fue esta foto.

Enganchado

Patapon, un maravilloso y adictivo juego de PSP

¿Es posible que a estas alturas de mi vida esté enganchado a un videojuego? ¡Dios Santo! ¿Qué me está pasando?
Será la crisis… La de la vejez, claro.
Patapon es todo aquello que siempre le pedí a un juego: sencillez en el manejo, brillantez en el apartado gráfico, partidas de corta duración, música machacona, que sea algo chorra,… Algo que desde mis tiempos de “Arkanoid” no sentía.
Y, a pesar de las críticas, tengo que decir que no soy yo solo el que se engancha, ¿eh?. Las hay que también lo hacen con otros títulos.

Cosas que pasan

Adidas a tutiplén.
Llevo una semanita que para qué contar. Cuatro días sin email en el trabajo. Bueno, no exactamente. Los mails que me envían tardan una media de 4 o 5 horas en llegar. Conclusión: cuando ya estoy metido en la cama, a punto de dormir, el BlackBerry se vuelve loco pitando al compás del chorreo de mails (Ya sé que tengo que apagarla, pero a veces se me olvida. ¿A vosotros no?) ¡De los nervios!.
Todo esto hace que, cuando llego a la oficina por la mañana, me tenga que convertir en un pulpo. No por tocón, ¡ojo!. Sino porque tengo que atender al móvil, al fijo, a los chats y a la cola de personas que se me quejan directamente porque no reciben correos. ¡Cómo si no lo supiera!.
Y, para colmo de males, nadie sabe cuánto más va a durar esta situación.
Menos mal que Privalia siempre está ahí para alegrarnos y para que nos tomemos las penas con mayor ligereza y mejor calzados. Hoy las recibimos y ya las tenemos puestas.
Contentos estamos. Como niños con zapatos nuevos.

Estrellato

El gran Ramón García. Me siento como en una nube!!!!

Ha aparecido hoy por la agencia y no me he podido resistir a ese momentazo “foto-call“.

¡Ayssss! Si me viera mi madre…

PD: Se la dedico, humildemente, al Lehendakari y a Germánico que sé sabran apreciarlas en toda su magnitud.

Ya es primavera en…

Así lucía el cielo...

Este fin de semana hemos disfrutado de todas las cosas que hacía bastante tiempo no disfrutábamos: las croquetas de Casa Julio (cada día estoy más convencido que son las mejores del mundo), los plantones de los Lehendakaris, los paseos por Madrid bajo el sol, los caprichos de Vinçon, los cafés en el CBA y las conversaciones con Diego.

Por cierto. Que nos mostró su casa nueva y no veáis lo chula, céntrica y bonita que es. ¡Lástima de su casera tan paranoica!. La de fiestas agradables que podríamos haber tenido en su azotea.

The Buzzcocks

The Buzzcocks en la Sala Sol. 4 de Marzo de 2009.

Cuando uno va a un concierto punk y recuerda sus tiempos de juventud… se echa a temblar. Se rememoran momentos de sudor, pogo infernal, golpes, saltos, patadas y moretones que duran varios días (sino semanas) acompañados de dolores musculares varios.

¿Y porqué te echas a temblar? Pues, básicamente, porque uno ya no tiene edad para esos excesos. Sin embargo, el tiempo pasa para todos, incluidos los “punks”.

En la Sala Sol no hubo nada. Todo era muy correcto y cordial. La gente hacía cola en el ropero (¡¡¡¡y pagaba por colgar sus abrigos en perchas!!!!), se excusaba al pasar a tu lado, bebía con moderación, canturreaba los estribillos y bailaba sin molestar. ¿Se ha aburguesado el espíritu destructor de los 70?.

Para The Buzzcocks la historia es diferente. Vale que están más viejos. Vale que les falta pelo. Vale que 30 años de escenarios pasan factura. Pero siguen derrochando la misma energía que el primer día. Tocan todos sus éxitos (para gozo del personal), sudan, rompen los instrumentos, saltan, disparan temas como una metralleta y abrazan y saludan al público cuando terminan.
Pocas bandas se permiten tales lujos (y mucho menos unos grandes y veteranos como ellos). Y, menos mal, yo estuve allí para verlo (¡y pienso repetir!).

Plan de miércoles

The Buzzcocks en la Sala Sol.

Éste es mi plan para esta noche. Calor, desenfreno, música, sudor, saltar,… punk en toda regla.