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“Nadie sabía dónde se había metido. ¿Dónde había estado todo este tiempo?. Veinte días era un período bastante largo para no tener noticias suyas. Empezábamos a preocuparnos.
Quizá le había pasado algo. Algo malo. Una de esas desgracias que ocupan las portadas de los periódicos. Se nos venían a la mente desgracias teñidas de sangre, truculencia, sordidez. Pero… si ese hubiese sido el caso, tal vez nos hubiésemos enterado ya. ¿No?.
Jose, el amable camarero que regenta la cafetería donde solía tomar café todas las mañanas, se encogía de hombros, desconcertado, cuando le preguntaban sobre su paradero. Ni siquiera Carla, su amantísima pareja, arrojaba luz sobre la extraña situación.
Y, de repente, un buen día apareció. Como si nada hubiera sucedido. Era el mismo de siempre pero todos le encontraron algo raro. Estaba… como decirlo. Más guapo, más joven, más fresco y jovial. Como si en todo este tiempo los días, en vez de avanzar, se retrasaran. Como una Marujita Díaz cualquiera tras su paso periódico por los bisturíes de su cirujano de confianza.
¿Se había hecho la estética?. No parecía posible. Él, que había jurado y perjurado que jamás pasaría por quirófano a menos que fuese por prescripción facultativa. Él, que renegaba y criticaba a todos los famosos de medio pelo que recurrían a esta práctica cuando caían en desgracia.
Pero, ahí estaba. Con su cara recién planchada y su sonrisa fluorada de anuncio de revista. Dispuesto a todo (como siempre) pues las operaciones no habían cambiado su espíritu, su mala leche, sus ganas de dar guerra.”
Aquí estamos de nuevo. ¿Os gusta?
3 Comentarios
le farta el peluquín
Sí pero ¿y lo bien que me ha quedado la piel de tersa y suave?
nice!