Miércoles 5 de Noviembre de 2008. 20:30 horas. Joy Eslava. Madrid.
Esa fue la fecha y la localización elegida por los galeses “Los Campesinos!” para su última actuación en Madrid.
Salimos de trabajar y corriendo a casa a prepararse. Suerte que nos hemos mudado al centro y estamos cerca de todo. A las 20 ya estábamos saliendo y a las 20:15 ya estábamos en la puerta del garito agitando nuestras entradas. ¿Entradas?.
Inciso: En mis tiempos tenías que hacer una enorme cola en las taquillas para obtener una entrada con grandes medidas de seguridad, fotografías en color impresas y demás detalles que merecían guardar el papel como recuerdo. Ahora se ha puesto de moda lo de comprar las entradas por internet y recogerlas en cualquier cajero de la red del banco patrocinador. Las entradas de La Caixa ya son bastante cutres de por sí. Nada de fotos y mucho menos color pero, al menos, son de buen papel. Las entradas de Caja Madrid son… inclasificables. Una tira de cinta de recibo de cajero con el logo de la entidad por el dorso (en color verde) y la tinta negra llena de manchas por el frente. Vamos, que me la podía haber hecho yo. Menuda porquería. Fin del inciso.Total. Que eran las 8 y media y ya estábamos situados en nuestro escalón frente a la mesa de sonido (centraditos-centraditos) dispuestos a todo.
A las 20:45 salen los Ra Ra Riot a escena. ¿O serán sus hermanos pequeños? 6 chavales de Syracuse, New York que, a pesar de no haberse afeitado ni una sola vez en su vida, tocan bastante bien, suenan correctamente y se muestran completamente entregados. Hablan mucho, tratan de comunicar con la gente y agradecen todo (los bailes, la cantidad de gente que los está mirando, bonito país, bla, bla, bla,…) Se les nota la falta de conciertos a las espaldas pero, a cambio, derraman frescura. Y eso, a día de hoy, es algo muy de agradecer. Tocan una horita y, contentos como castañuelas, se van.
A las 22 sale a escena la banda principal: Los Campesinos!. Son mil, son jóvenes, gritan mucho, saltan, bailan y chapurrean el español. Todos los elementos necesarios (junto con un par o tres de temazos que el público corea y baila sin descanso) para quedarse con el personal.


Si a ello le añades el hecho de terminar el concierto con Gareth lanzándose al público y siendo llevado en volandas de vuelta al escenario por todos… te quedas con la idea de que fue un conciertazo. Ya no te acuerdas de las limitaciones acústicas de la sala, ni de lo malo que era el técnico de sonido, ni de lo pésimas que eran las copas, ni de la pelea que tenían los camareros (tuvo que intervenir hasta su jefe. Casi se matan por un empujoncito de nada), ni de que no hubiese bises,…

Lo único que lamentas es que no te pillase hace 15 años, en los tiempos en que Pavement y Stephen Malkmus hacían lo que estos chicos pero mejor, más que nada por ser los pioneros.
6 Comentarios
sí, yo también pienso que si pillamos a los campesinos cuando los teníamos que pillar, nos hubiésemos hecho campesino.
te detesto! deberías presentarte a presidente de los EEUU. ahora ya puedes.
Creo que, aunque tengo el color, no poseo la altura suficiente para ser presidente de los USA. No me detestes y no me bebas mucho en la fiesta neveril de esta noche… que luego me estás hecha un trapo toda la semana.
y qué, si estoy de vacaciones?
Te detesto más!!!!
Caray, debo estar muy desfasado… ¡¡No tengo ni puta idea de quiénes son estos chavales!! Tarde o temprano, uno termina convirtiéndose en su propio padre… XD
Gracias por seguir visitando mi blog, don Rucito, a pesar de mi escasa asiduidad. Un saludo y mucha suerte también a usted
No se preocupe. Hay miles de cosas desconocidas que solo necesitan de un introductor para salir a la luz. No quiero decir con esto que yo sea alguna suerte de maestro o que tenga cosas que enseñar. Simplemente me gusta la música y hablar de ello es una de mis actividades favoritas.
Gracias por seguir visitándome, por seguir escribiendo en su blog y por seguir ahí. Son tan difíciles los referentes en estos días inciertos…