El sábado noche, con o sin fiebre, nos fuimos a darle una sorpresa a Gonzalo por su cumpleaños. Nos escondimos como pudimos (bajo las sillas, tras las columnas,…) para saltar como fieras al grito de ¡¡¡SORPRESA!!!.
La cara del jefe fue de auténtico asombro. Realmente no se esperaba nada.
Tras el regocijo inicial llegó la tarta, los regalos y las copas (que era lo que todos esperábamos, para que negarlo). Y allí empezó la charla distendida, los bailes, las confesiones y esas cosas que se suelen hacer al refugio del alcohol y la oscuridad.
A juzgar por todo lo que allí se dijo, creo que sí hubo “Saturday Night Fever”. Porque la temperatura subió varios grados. Y, sino, que se lo pregunten a “Petri”.
3 Comentarios
Y no hubo jamonsito?
Por desgracia no. No hubo jamonsito.
Las horas no eran para menores. Pero la recordamos todos en todo momento.
¿Qué tal estás, Fina? ¿Qué tal el Trina?.
Hoy no me preguntes q tal estoy, sólo te diré que he tenido que batallar con el Arquitecto Marcide (de att. paciente a digestivo, de digestivo a att. paciente, de att. paciente a secretaría, de secretaría a laboratorio) y por si eso fuera poco, con Telefónica (de 1004 a att. ADSL, de ahí otra vez a 1004, reclamación al canto y llamada desde Coruña).
Me he sentido muy (mucho más aún) pequeñita. Como David contra Goliat.
Y sólo son las 11, pero llevo 3 horas batallando.
Así que estoy que Trino.