Tarde de sábado

El sábado recogimos las empanadas argentinas, a Helen en el trabajo y, con ayuda de Meteoro, nos trasladamos a Casa Goyanes-Gallardo a disfrutar de una sobremesa deliciosa. Gracias al cielo que teníamos el GPS de rigor que sino no encontramos la casa ni de broma.

Al llegar, el anfitrión nos recibió con sendos refrigerios (pinchitos y cerveza fresquita). Así da gusto ir de visita. Después nos dieron un tour por la casa. Tengo que decir que el piso es increíblemente grande y luminoso. Además está ubicado en una zona muy tranquila (aunque difícil de encontrar).

Total. Que nos dimos a la pitanza, que es a lo que íbamos fundamentalmente. Como nos estamos haciendo mayores y empezamos a hacer cosas de “viejunos”, aderezamos la comida con las típicas conversaciones que últimamente están de moda: los muebles del salón, las camas más cómodas, el sofá con respaldo bajo, la “chisla” a la derecha o a la izquierda, el “gotelé”, el gresite… ¿Porqué ahora todos hablamos de esas cosas? ¿Dónde han quedado las conversaciones frikis sobre “Macs” o sobre fútbol?.

En un momento de descanso de la charla sobre decoración C. comentó que el viernes habíamos mirado la posibilidad de comprar entradas para ver a “La Fura dels Baus”. El espectáculo tenía buena pinta y las entradas, por lo que habíamos visto, precios populares. Por casualidad volvimos a echar un vistazo, pero todas las representaciones estaban agotadas… Todas menos las del sábado. Quedaban 4 butacas vacías en el patio para la función de esa tarde. Y, por supuesto, las compramos.

Llegamos con adelanto al teatro en el “Mini” de Iñaky, así que nos dio tiempo a tomarnos unos tés y a dar un paseo por la “Calle Barquillo – La Calle del Sonido”. A las 8 y 20 estábamos sentados en nuestros sitios (ubicación excelente para ser de última hora) esperando disfrutar de la representación.

La obra lleva por título “Boris Godunov” y “tiene como punto de partida el secuestro del teatro Dubrovka de Moscú por parte de un grupo terrorista en el año 2002″. No cuento más para no destripar nada a todos los que podáis ir a verla. Solo voy a dar mi opinión sobre lo que vi y sentí.

Las representaciones de “La Fura dels Baus” son siempre distintas y, podríamos decir, poco convencionales. Se alejan del teatro en estado puro para tratar de involucrar al espectador en una experiencia única. Sin embargo, con este espectáculo… se quedan a medio camino. Usando recursos poco frecuentes (vídeo proyecciones en tiempo real mezcladas con imágenes pre-grabadas) pretenden alterar la realidad circunstancial del espectador para sumirlo en una situación de aislamiento, desconcierto y tensión. Pero con “Boris Godunov” no llegan a la altura de otros montajes como “OBS” o “XXX”.

Si no los habéis visto nunca, merece la pena que os gastéis unos euros (18 la entrada de patio de butacas). Para los que ya los hayáis visto… también merece la pena, pero no pongáis el listón muy alto o podéis salir medio decepcionados.

Después del teatro y bajo una fina pero persistente lluvia nos acercamos a recoger a “Meteoro” y nos fuimos para casa. La nuestra, se entiende. Y allí, metiditos en la cama y acurrucaditos para entrar en calor, la tele nos sorprendió con una de esas pelis que te reconcilian con el “mainstream” norteamericano: “Thirteen” (si tengo una hija así… te juro que la mato). Buena manera de quedarse dormido.

Manifestémonos

 

Por las calles grandes grupos de gentes se reúnen. En el sentir popular se gesta un solo pensamiento. Todos gritan y corean una sola consigna. Miles de voces semejan una sola entonando un cántico ensordecedor. Pueblo, fuerzas del orden, autoridades… no hay idearios. Todos juntos por una misma causa. Un solo cuerpo, un solo cerebro, un solo corazón.

¡Por favor! ¡Que vuelva el verano YA!

PD: Estoy un poco taciturno. Será que me gusta contradecir a todos aquellos que pretenden que el clima no es un factor determinante. Pero es que a mí el tiempo me forja el estado de ánimo.

Rayos y centellas

Otra muestra de cómo los elementos escapan a cualquier control posible. Casi como yo cuando me salgo de madre.

Hace muchos, pero muchos años que no me enfado hasta límites de destrucción masiva. Eso sucedía con cierta frecuencia cuando era un tierno infante. Supongo que por falta de entendimiento, por capricho y por poco autocontrol.

Desde que superé una cierta edad, comprendí que los enfados no llevan a ningún lado y que casi todo puede solucionarse “hablando”. Pero hay casos en los que esa táctica no sirve de nada.

¿Es posible que nos estemos acercando al punto de “no retorno”, de caos, de cataclismo, de tormenta desatada?. Confiemos en que todo vuelva a su cauce y que, como todos esperamos del LHC, no se acabe el mundo pasado mañana.

La Noche en Blanco

Tres momentos de la Noche en Blanco el sábado pasado en Madrid. Es de agradecer que se organicen eventos de este tipo para acercar el arte a todas las personas (el arte es y debe ser patrimonio de todos) pero, sinceramente, me quedó la sensación de haber estado recorriendo la ciudad como “pollo sin cabeza“.

Esperemos que para la próxima edición exista un mejor criterio a la hora de organizar los eventos, el momento de su ejecución y su localización.

A favor: La cantidad de gente que había tomado la Gran Vía. Mucho para muchos. Y gratis.

En contra: Muchas cosas (por no decir casi todas) al mismo tiempo y en lugares muy alejados unos de otros.

Treinta y tantos

Cumpleaños cultureta. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Madrid. Septiembre 2008.

Un grupo de maduritos establecen lazos de amistad, amor, odio,… Ese era el argumento de una serie americana que, siendo yo más joven, ponían por la tele. Yo no la seguía, pero no dejaba de parecerme curioso su título y el citado argumento.

Hoy yo me uno al club de los “treinta y algo añeros” y mi vida daría para un guión de una serie de varios cientos de capítulos. En el episodio de hoy, para celebrar el cumpleaños, la Chunga y servidor nos hemos hecho los “culturetas” y hemos acudido al Reina Sofía a ver una expo que recomendamos ferviente a todos. Poco después, los protagonistas acuden a comer con unos amigos a un restaurante gallego que lleva por nombre Maceiras y que ya se comienza a convertir en tradición de viernes.

Todo eso sucede al mismo tiempo en que el teléfono del homenajeado no deja de sonar para agasajarlo con el cariño de todas esas personas a las que aprecia. Ha recibido felicitaciones desde los más recónditos rincones del globo: Buenos Aires, Chile, Irlanda, Pucela, Santiago de Compostela, Perlío,…

Una sorpresa espera a la vuelta de la esquina pero…. Hasta aquí lo que podemos saber del episodio de hoy. Esta noche más.

 

PD: Besos y abrazos a todos aquellos que os habéis acordado de mí. Os quiero a todas y a todos.

Naturaleza desatada

¡Qué pequeño te puedes llegar a sentir ante un despliegue de fuerza, energía y fiereza de semejantes proporciones!.

Paseando por Plaza de España se desata una tormenta eléctrica y, sin nada bajo qué cubrirnos, nos quedamos embelesados por tanta belleza. Es increíble lo que una tarde de final de verano puede ofrecernos así, de repente.

Pata de elefante

Y no me refiero a los espantosos pantalones que se pusieron de moda a finales de los 60. Esta tarde me fui a comer con mis ex-compañeros de trabajo. Comí con DJ Muerto y me lo pasé muy bien. El tío es súper gracioso. Además hablamos de cosas serias y nos contamos cosas así, en plan “de hombre a hombre”.

Después, como la tarde estaba soleada y calurosa, decidí irme al retiro a sentarme en un banco a descansar y a finiquitar de una vez por todas el primer volumen de “Los Mitos de Cthulhu“.

Tras la terrorífica sesión de Lovecraft, dediqué unos minutos a tomar fotografías y allí me topé con el pie de este árbol. Me pareció curioso. Una pata de elefante que sostiene un plátano (creo, aunque bien podría haber sido un olmo). Más que sostenerlo… el árbol surgía de la extremidad, como si carne y corteza formasen un continuum indivisible y casi natural.

¡Hmmmm! Me parece que tengo que dejar de leer esas historias sobre los Primordiales.