La laca se secó. Historia de un estreno (y II).

Ante la llegada de tan insignes personajes no había otra solución. El acto tenía que ser presentado por una de las grandes, una mujer en todo su esplendor, en el auge de su carrera, amada y respetada por todos. En fin, que como no había nadie que se prestase a ceremoniar tal esperpento, tuvo que ser una “viejuna” con unos pantalones tan apretados que le marcaban la entrepierna que parecía un aparcamiento para bicicletas. Marta Robles saltó al escenario para, con todas sus tablas, hacer el ridículo más espantoso de su corta y ¿brillante? carrera periodística: se puso a hablar de Travolta hace treinta años (”¡Uf, qué digo!. Seguro que vosotros no sabéis lo que son 30 años. Je, je, je.”. ¡Seguro que tú sí, viejuna!- le grité yo)., intentó fardar con su inglés macarrónico e incluso trató de encandilar a las masas de adolescentes babeantes asegurándoles que Saqu-efron y Nikki Blonsky tenían una sorpresa reservada.
Seguro que nadie se esperaba que los ¿actores? se agarrasen al micro para soltar lindezas del tipo de “Grasias”, “Esperou que disfruttten de la film” y tal. Pero claro. La platea no tenía tiempo de fijarse en eso, empeñados como estaban todos en tomar todas las fotos posibles con sus cámaras, móviles, desechables, polaroids, cajas oscuras y demás.

Terminado el paripé del sonriseo, peloteo, besuqueo al fin los tres individuos del escenario se retiraron a sus butacas y pudimos, si no disfrutar, al menos visionar la película. ¿Qué podemos decir de ella?.
Partiremos de la base de que no entiendo el género musical. No me creo que, para pedir una copa o comprar una camisa haya que gritarle a la otra persona una sarta de gorgoritos que lo dejen tan impresionado que no pueda hacer otra cosa que no sea contraatacar en plan Julie Andrews. Así pues, mi primera impresión fue “a ver si sale el Travolta ya y lo puedo despellejar al compararlo con Divine“. Antes tuve que tragarme a la reseca Michelle Pfeiffer y al descompuesto Christopher Walken que rivalizaban en papel y en cantidad de carmín. Ni que decir tiene que en un hipotético duelo Divine - Travolta, la de Maryland no solo ganaría sino que destrozaría, despellejaría y se comería al orondo mediocre de un par de éxitos.
Lo mejor de todo el metraje es Queen Latifah, el momento “Mochi” de James Marsden (Zanti Pa tenía razón. Era el cíclope de X-Men) y el baile bizarro del Travolta con el Walken.
Tras dos horas de suplicio solo puedo congratularme de que tratasen de comprar mi silencio con un bote de laca (por si quisiera quemarme a lo bonzo), unos papeles rotos y un “chisme de esos de moda” que tanto sirven para colgar las llaves o el móvil del cuello como para ahorcarse de la bombilla del techo (gracias Moflistar).

Así se nos quedó la cara cuando se encendieron las luces, que la gente nos miraba no sabiendo si estábamos encantados o si, por el contrario, la embolia nos había dejado en un estado de catatonia que requiriese atención médica.
Pasado ya el mal trago el destino nos tenía reservado un acto final, una imagen para que se quedase grabada en nuestra retina “a fuego”. No nos podíamos haber marchado sin toparnos de morros con Marc Ostarcevic abrazado a dos nenas que eran o podrían haber sido sus bisnietas. Mi estómago me dio un vuelco. Necesitaba algo fuerte. Y salir de allí lo más rápidamente posible.
Como no teníamos ganas de irnos a casa, el Pa nos recomendó un garito de pizzas regentado por dos chicas que, creo, eran dominicanas. “Ya ves” -decía una a uno de los clientes que teníamos delante- “Vengo del caribe para trabajar en España haciendo pizzas”. Que ni eran exóticas ni nada. Vulgares pizzas margaritas, calzones y demás surtido italo-americano.
Allí me tomé una cervecita que, con el estómago vacío como lo tenía, me sentó de perlas. El camino de vuelta a casa se me hizo cortísimo a pesar de ir de casi Chueca a Argüelles andando.
Y así fue como discurrieron las primeras horas de mi cumpleaños. Tengo que agradecer a todos (Zanti Pa, Esteban Pa, Pedro 10 y la Señorita Millón) la velada. Pero mi reconocimiento más efusivo va para el Lehendakari, proveedor de entradas e impulsor de actividades.
¡Ah!. Se me olvidaba. Antes de que empezase la película nos hicimos la apuesta-promesa de acudir al próximo preestreno de Tripikchers. Según parece, esa sí que promete ser la presentación de un gran film.
Solo os daré una pista: Yaquichán.
Un beso y buenas noches.


6 Comentarios hasta el momento
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marta robles? nomelopuedocree.
Lo dijo ra el 19.09.07 8:49 am
Me acaba de entrar un ataque de risa al recordar tanto surrealismo junto.
Yaquichán promete mucho!!
Lo dijo Tevitu el 20.09.07 8:49 am
bueno… y ese cameo del Juan Aguas al principio de la peli, con gabardina y todo, qué? qué me dices?
a mi la verdad me pareció graciosa. eso si, deberían de haber apuntado a ricky lake otra vez, que sigue joven y estupenda!!!
Lo dijo elnevero el 20.09.07 1:46 pm
Al Aguas no le queda pasta para coca, porque mi madre, no sólo deja que apaleen a su peli, sino que además él también la destroza.
Espero que el siguiente Estreno sea un circo como este, y que la peli sea aguantable.
Lo dijo Zanti el 21.09.07 4:52 pm
Nevero. Dios mío. No me digas que has ido al cine. ¿Es eso cierto? No me lo puedo de creer.
Lo dijo Rucito el 22.09.07 8:13 pm
jajajaja ruz, posí, ya ves lo que hace la edad. la he visto en Toronto, entre lona y lona, me convencieron pero sólo porque no estaba yo muy fino de mente
Lo dijo elnevero el 24.09.07 12:06 am
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