
Compréndelo. Las manos quietas, por favor… Al ritmo de esta canción y con mis gafas de sol, el grandísimo Pedro nos deleitó con una estupenda performance que quedó recogida en esta sesión fotográfica.
Para que luego digan que placer y trabajo no se pueden mezclar.
2 Comentarios
¡Jajajaja!
Puedo animar vuestras fiestas por tan solo seis copecks.
Soy buen bailarín pero he de reconocer que sin las gafas de Rucito, no sería lo mismo.
Rucito: no es que no se puedan mezclar trabajo y placer, es que no se debe. Tu post no hace sino demostrarlo.
Germánico, por la vía diplomática inversa (y sin coquilla).
Un Trackback
[...] Ciclodí: Aquí podéis seguir las aventuras de Román (genio de nuestro tiempo) y sus amigos. Variado, ameno, con buen gusto y una foto de Mr. Potato. Además salgo yo bailando. [...]