¡CAMPEONES!
Vía: El País.
Babeando
Lo queremos. ¡Y no es broma!
Lucha interna

Esta noche mientras dormía (me doy un poco de miedo cuando pienso cosas de este tipo durante mi período de sueño) me asaltó una duda. Llevo más de siete años con este blog en marcha y, casi desde el primer momento, he estado trabajando sobre la plataforma de WordPress.
Ni que decir tiene que en ningún momento he tenido ninguna queja. Este CMS me ha permitido siempre grandes posibilidades: gran potencia, enorme capacidad de customización, potente sistema de comentarios, concesión de suscripciones,…
Sin embargo tal conjunto de capacidades encierra, a mi modo de ver, una gran desventaja. Escribir en un blog presupone una gran constancia y una determinada cantidad de tiempo. Hay que publicar con cierta regularidad para que la bitácora tenga sentido “per se”, lo cual exige tiempo para preparar los temas, redactarlos, maquetarlos, revisarlos, adjuntarles materiales adicionales (fotos, vídeos, audio,…).
Además a ello se une el gasto (aunque sea pequeño) que implica tener un hosting dedicado al alojamiento del blog.
Todos esos aspectos han sido abandonados por mí en los últimos meses bien por falta de tiempo, bien por vagancia, bien por falta de interés. Y ello me hace preguntarme si, realmente, todo esto tiene sentido.
Recientemente he comenzado a probar la plataforma Tumblr. Adoro su inmediatez, su frescura, su facilidad de uso, su integración con mi iPhone. Aún tengo bastante que explorar en ella pero creo que, teniendo en cuenta mis necesidades y capacidades actuales, se adapta perfectamente a lo que necesito: decir o publicar lo que quiero, cuando quiero, como quiero y desde donde me apetezca.
Además es altamente customizable y, con un poco de esfuerzo, se puede incluir un estupendo sistema de comentarios. ¿Puedo pedir más?.
Aquí es cuando viene la reflexión final (y la duda que me asaltó en sueños): ¿Debo abandonar WordPress y el servicio de hosting donde se aloja en beneficio de Tumblr, manteniendo solo el dominio Ciclodí? ¿Estoy dispuesto a echar por tierra y perder todos estos años de trabajo para empezar desde cero? (no será posible trasladar todo mi contenido a la nueva plataforma).
Amado lector. Solicito ayuda.
Fútbol

Ayer, y por cortesía de Lola (Aitzíber, Jorge, os debo unas copas por el buen ratazo que me hicisteis pasar), acudí en compañía de un par de compañeros de trabajo (Moli y Olivera) al partido Real Madrid – Athletic de Bilbao.
Teníamos asientos en el área VIP (incluyendo la butaca, bebidas y catering) y, como no podía ser de otro modo, disfrutamos de un gran evento deportivo. El Madrid sufrió pero goleó a los “leones” (5 a 1 al final). Pero la mayor tensión estaba en los transistores que poblaban las gradas y que lanzaban noticias esperanzadoras desde Sevilla.
Todo quedó en “agua de borrajas” con la victoria culé pero el Madrid sigue a un punto y “la esperanza es lo último que se pierde”.
Lo pasé en grande. Hacía más de una década que no acudía al Bernabéu y la experiencia me encantó. Lo recomiendo a todos.
Esperemos que se repita.
Sin noticias de Gurb!
Más de un mes sin escribir nada. Eso es lo que me ha deparado el trabajo. Tantos asuntos por cerrar, tantos festivales a los que presentarse, tantos problemas que solucionar, tantas cosas por hacer,… Vamos. Que llevo más de un mes saliendo tarde de trabajar todos los días y, cuando llego a casa, lo que menos me apetece es ponerme a redactar, retocar y publicar.
Pero esta situación tenía que llegar a su fin. Y he elegido éste como el mejor momento para poner freno a la desidia publicativa (si es que tal término existe).
En estos casi 40 días ha pasado de todo: he trabajado como un mulo, ha llegado la primavera (¿o debería decir el verano?), he escuchado discos nuevos (Los Planetas, The National, Goldfrapp, Jugoplastika,…), he ultimado los detalles del Primavera Sound (¡Sí! Por fin éste es el año de los Pixies), he conseguido que mi iPhone grabe vídeo, he vuelto a ir en bici al trabajo, ya me he calzado mis primeras bermudas,…
Además de todo ello, el pasado fin de semana fue de lo más activo y productivo. Sucesión de eventos a los que decidimos (Clari y yo) no faltar a ninguno.

El viernes noche nos plantamos junto a Diego y Rebeca en el Tempo para presenciar el concierto de The Sweet Vandals. Mucho funk, soul y sentimiento. Pero hacía un calor de morirse. Sudé lo que no está escrito con la americana y la corbata. Al salir era de rigor ir a refrescarse con los “floreros” en el Picnic y era inevitable terminar en un club de mala muerte tomando una copa de tres tragos antes de que nos reventase la cabeza con el bakalao mezclado con ¿Lionel Richie y Rod Stewart?.
El sábado, medio de resaca, nos fuimos al cine a ver la nueva de Tim Burton. Vamos por partes. Primero: la vimos en 2D (del 3D no me fío). Segundo: a mí lo de Alicia nunca me fue mucho. Tercero: ¿qué significa que la señora de Burton salga con el bigote todo afeitao?. Cuarto: por más que lo intenté no encontré ni a Gandalf, ni a Frodo por ningún lado. Cinco: todo como muy “atrezao”. Y yo que casi me quedo dormido por la salida de la noche anterior.
El domingo descansamos de verdad. Levantarse tarde. Comer más tarde todavía. Y arreglarse mucho más tarde aún para ir a ver un espectáculo estupendo de verdad.

Liniers y Kevin Johansen presentaban en Madrid su espectáculo Oops!, una mezcla inigualable de música y dibujo en vivo. Ni que decir tiene que me encantó, no tanto por Johansen (me gusta pero tampoco soy súper fan), como por Liniers que me encanta como pocos.
Aquí os dejo el cartel del evento.

Y así llegó el lunes con más festivales, más auditorías, más visitas comerciales, más problemas por resolver, más salir tarde,… y esas cosas del trabajo. Pero, sinceramente, me vienen dando igual esas vicisitudes por dos razones fundamentales.
Una es el sol y el calor que me dan una vida que no te lo puedes creer. Otra es que el viernes es el cumpleaños de Clari. Y eso no es una cosa que pase todos los días. Ya estoy preparando la celebreishon que tiene que ser de esas de no olvidar nunca.
Por cierto. Que si estáis por Madrid… estáis invitados.
Y me callo ya. Que de tanto no hablar en un mes me lo voy a gastar todo ahora.






